Separación después de las vacaciones

Divorcio express al acabar las vacaciones
Divorcio de mutuo acuerdo cuando acaban las vacaciones de verano

Son muchos los matrimonios que después de las vacaciones, principalmente de verano, sopesan la decisión de separarse o divorciarse.

La decisión no es fácil, pero se debe de afrontar y resolver para no ir empeorando la situación día a día con un paulatino desgaste de la relación fruto de la falta de decisión.

La decisión puede ser la de mantener y luchar por el matrimonio o la de separarse o divorciarse.

El problema es grave cuando no se toma una decisión a tiempo en un matrimonio con problemas, pero la situación empeora exponencialmente cuando se empieza a perder el respeto en la pareja.

Si realmente todos los años estamos pensando después de las vacaciones que tal vez deberíamos divorciarnos, evidentemente es algo necesario que va a mas si no es posible reconducir la relación de pareja.

Hay personas que viven todo el año pensando y esperando las vacaciones y cuando llegan están deseando que acaben y volver a la rutina por problemas de pareja y familiares.

Hay que ser valiente y cuanto menos tratar el tema abiertamente en pareja y en su caso acudir a terapia de pareja o un despacho de abogados especializado para saber las posibilidades y poder tomar la decisión más acertada.

Divorcio a tiempo para no hacerse más daño:

Cuando la relación no funciona si no se encuentran soluciones una de las peores opciones es ir dejándolo pasar pues ello normalmente nos lleva a hacernos más daño.

Toda ruptura es dolorosa en mayor o menor medida y se vive de una manera diferente en función de las circunstancias y perspectiva subjetiva de cada cónyuge.

Por todo ello detectar un problema en un matrimonio nos da la oportunidad de actuar y solucionarlo o considerar que no es posible o no merece la pena y lo mejor es optar por el divorcio.

El divorcio a tiempo ahorra mucho tiempo, dinero y sufrimiento, no sólo a los esposos sino a todos los seres queridos que evidentemente sufren la tensión que genera una convivencia matrimonial inadecuada.

Para sufrir y estar llorando dentro de casa es mejor darse un tiempo y reflexionar y calmarse tranquilizando los sentimientos propios y los de nuestra pareja e hijos.

Ello supondrá menor enfrentamiento y dramatismo.

Diferenciar entre la mejor decisión y la decisión que queremos:

En cuestiones sentimentales es muy complicado decidir cuál es la mejor decisión.

Por un lado está como se suele decir lo que deseamos de corazón y por otro lado la visión realista que pensamos en nuestra cabeza a sabiendas de que decisión realmente es la más conveniente.

La mejor decisión no tiene necesariamente que ser aquella que realmente queremos.

Normalmente toda persona casada preferiría mantener su matrimonio, pero el problema es que cuando una relación se ha deteriorado o ha perdido aquello que les unía, la única opción es dejar a un lado lo que le gustaría para hacer aquello que por desgracia es procedente y/o necesario.

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